PAPEANDO EN EL CASTILLO DE DRACULA
Desayunar en el hotel Continental de Sibiu fue toda una odisea, tuvimos que buscarnos la vida entre multitud de personas que se abalanzaban sobre el café, la leche o los embutidos, imagen del hotel bastante penosa.
Al salir del hotel buscamos una casa de correos para enviar una postal pero la que encontramos estaba hasta arriba de peña por lo que decidimos salir ya con dirección a Curtea de Arges, antigua capital de Valaquia.
La ruta que habíamos escogido era la mejor posible, teníamos que atravesar los montes Fagaras, que son las más altas cumbres de los Cárpatos y llegaríamos en línea recta a nuestro destino, pero tras atravesar el infierno de unas carreteras en obras que hicieron que recorrer 30 km nos supusiera más de una hora, y meternos por un camino de cabras que salía de una pequeña aldea nos encontramos a un agricultor en su tractor que nos avisó a gritos de que la carretera estaba cortada, que el paso de las montañas sólo abría en verano. Mal asunto, pues tuvimos que volver por donde habíamos venido, atravesar las mismas obras y rodear los Fagaras.
La carretera en principio era bastante buena y el paisaje se asemejaba al pirenaico en ocasiones, con valles profundos con ríos en el fondo al lado de la carretera y con carteles que decían: "Tráfico peligroso". Y tanto! Ese cartel debería estar a la salida del aeropuerto!
Tras algún pique con algún conductor rumano, al acercarnos a nuestro destino nos encontramos con que la carretera tenía un tramo hundido y tuvimos que tirar de Mondeo para enlazar de nuevo con el firme yendo por campo a través. Pasamos por diversas aldeas que auguraban que Curtea de Arges no iba a ser gran cosa y al llegar allí la verdad es que nos sorprendió la monumentalidad de la ciudad, que en efecto más bien era un pueblo grande. Paramos a comprar unos Gatorades y algo de papeo, fiambre y pan y seguimos por la misma carretera que nos indicaban los lugareños hasta que encontramos lo que buscábamos: Cetatea Poenari, la residencia histórica y habitual de Vlad Tepes, osea, el Castillo de Drácula, que estaba sobre la cresta de un monte al que se podía acceder subiendo 1450 escalones más o menos. La subida mereció la pena y al final era menos cansada de lo que se espera y desde el Castillo se veía todo el valle que dibujaba el río Arges, que rodeaba el monte del Castillo, una vista increible. Después de hacer las fotos de rigor nos hicimos unos bocatas y comimos en lo que determinamos que debería haber sido el salón del Castillo, algo imposible de saber porque el Castillo está derruido completamente.
Ya recuperados con la ingesta de alimentos bajamos hacia el coche y decidimos ir 5 km más arriba para ver una gigantesca presa construida por orden de Ceaucescu que coronaba un gran embalse que ofrecía unas vistas de los Cárpatos de fondo y reflejados en sus aguas apabullantes. Los precipicios al lado de la carretera nos acojonaron bastante durante la subida y la bajada.
En Curtea nos esperaba otro hotel de 3 estrellas bastante rácano en todos los aspectos pero nos hizo gracia que su hall se asemejara con gran exactitud al del hotel Overlook de la película "el Resplandor".
- Como se llamaba el hotel de Curtea Born?? Más que nada por que tengo un par de asuntos que tratar con el Sr. Grady....
- 1450 escalones?? Si subimos eso en Sevilla nos da un sÃncope!!
- He subido un par de fotos de ese dÃa, una descansando en la subida al castillo y otra de las vistas... ya me comentaréis. Saludos!
- Hola a todos, soy nuevo por aquÃ, simplemente decir que me ha encantado leer este blog y que las fotos últimas son realmente impresionantes!! Dan ganas de coger el próximo vuelo hacia tierras rumanas xDDD
- Jajaj! Grande Sr_Torrance!
