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Blogs - BorntobeWild29' blog / Viaje a la tierra de Drácula - Posts
22 de Enero, 200922 de Enero, 2009 24 comentarios Viaje a la tierra de Drácula Viaje a la tierra de Drácula

Descansamos un ratito en el hotel y duchaditos y cambiados nos fuimos a disfrutar por última vez en mucho tiempo del genial local Caru'cu bere, como ya dije, situado en la zona de Stavropoleos de la capital rumana, no se si se llama la calle así o es todo el barrio, no me acuerdo la verdad ;-). Al entrar inmediatamente dijimos que teníamos reserva pero no preguntaron nada, un camarero nos sentó en una mesa y volvimos a ver a la chicuela que nos atendió la anterior vez, que nos recordaba y nos llamó " the five Brothers". Volvimos a repetir nuestra costumbre de ir pidiendo raciones y rondas de la buenísima cerveza casera hasta no poder más y hasta que ya veíamos que algunos de los camareros empezaban a estar un poco hasta donde la tripa pierde su nombre. Qué gran sitio. Simplemente por ir allí ya merece la pena contratar un vuelo barato a Bucarest para un finde. De allí nos fuimos la mar de contentos ya a un bar de copas que encontramos abierto(era miércoles) donde, como decía uno de mis compañeros, mucha niña mona, pero ninguna sóla, y como los cubatas típicos de España allí(por lo general en todo el extranjero) cuestan una pasta, nos decidimos por tomar unos mojitos y caipirinhas que estuvieron bastante aceptables. Volvimos al hotel a la española, cantando y montando la escándalera por las calles, aparte de evacuar algo de agüita amarilla tras algún contenedor. Estuvimos riéndonos un rato en el hotel antes de acostarnos con videos de Internet y a dormir la mona.
Al día siguiente nos levantamos a nuestra bola, el avión salía de vuelta a Madrid(trasbordo en Malpensa. Aeropuerto de Milán) sobre las 18h o un poco antes y teníamos la mañana para hacer lo que quisiéramos, comprar recuerdos o ver lo que nos quedara. Al final no encontramos la ansiada absenta, ni la bufanda del Timisoara, capricho de otro de mis compañeros, así que cogimos el coche, hicimos el cambio de moneda en otra lugar lleno de chicas "sospechosas", lo cargamos de sopa para devolverlo y dejamos Bucarest a ritmo de los Chichos a toda pastilla y con las ventanillas bajadas, para que se nos oyera bien. Tuvimos problemas al devolver el coche pero nada, se solucionó hablando, y en avión, con un retraso de tres cuartos de hora que pasamos agobiados de calor en el vuelo, llegamos a Madrid-Barajas, recogimos el equipaje, comprobé que se me había roto una botella de whisky y que mi ropa olía "dabuti" y subimos de nuevo con toda nuestra cara al autobús del hotel de la Alameda de Osuna que habíamos cogido a la ida , allí seguía el coche bien aparcado y de ahí a casita.
FIN.

NotasNotas:  
7 de Enero, 20097 de Enero, 2009 15 comentarios Viaje a la tierra de Drácula Viaje a la tierra de Drácula

Hola a todos, feliz año y todas estas cosas! Hoy toca hablar de la última tarde que pasamos en Rumanía, en concreto en Bucarest, que empleamos en reservar por Internet una mesa en Caru'cu Bere, antes de nada, ya que queríamos repetir antes de abandonar el país por el buen sabor de boca que nos dejó la comida, el ambiente y sobre todo, su cerveza casera.
Nos fuimos de ruta por la ciudad preguntando en diversas tiendas por absenta, bebida que no conseguimos hallar, hasta encontrar en el centro histórico Curtea Veche, la Corte Principesca de Vlad Tepes, donde nos cobraron un leu por nada y visitamos las ruinas que no tenían nada en especial, estaban bastante mal cuidadas y olía a meado de gato por todos sitios, lo mejor, un busto de "El Empalador" que había en uno de los patios.
Pero era la hora de la comida y teníamos un hambre de lobos, así que mis compañeros de viaje se empeñaron en pasar a un bar-terraza que parecía el típico de menús baratos que no están mal para el día a día de los trabajadores. Yo no estaba nada de acuerdo porque a la vista de los precios de los mejores restaurantes no quería perder la oportunidad de comer como un marqués por un precio de risa. Como tampoco nos atendían, nos levantamos ante mi insistencia y nos fuimos de allí, y gracias a ello encontramos otro restaurante llamado Terasa Doamnei, al que se accedía a través de un patio y que se encontraba enfrente de la Banca Nacional creo recordar, por lo que dentro estaban comiendo gentes encorbatadas y con pinta de ministros. El sitio era extremadamente lujoso, con vegetación y decoración suntuosa, con sitio a cubierto o al descubierto y además contaba con un estanque en el que nadaban algunos patos. Y eso fue lo que pedimos para degustar, pato, pero al ver en la carta que se ofrecía Oso de los Cárpatos, tuvimos que pedirlo también, no podíamos irnos sin probarlo, y tampoco era nada especial, como la ternera pero más seco y duro. El pato estaba mejor. Todo baratísimo aunque más caro que en los demás sitios donde habíamos estado y además con un camarero que quería una propina más alta que la que le ofrecíamos así que se quedó sin nada por listo.
Fuimos a por un café a un pub de moda del centro, el Kartell, cuyo cartel rezaba "Abierto desde las 10 de la mañana hasta el último cliente", de decoración bastante ambigua, por no decir directamente homosexual, que contrastaba con la camarera, auténtico monumento a la heterosexualidad masculina. Tomamos café y copas diversas y nos fuimos paseando al hotel tranquilamente por las avenidas de la ciudad para hacer tiempo hasta la cena, sin encontrar la dichosa absenta, ni siquiera en supermercado céntrico al que entramos. Empezábamos a pensar que nos volvíamos a España sin la bebida draculiana.

NotasNotas:  
24 de Diciembre, 200824 de Diciembre, 2008 10 comentarios Viaje a la tierra de Drácula Viaje a la tierra de Drácula

Quisiera ocupar este espacio en mi blog para desearos unas felices fiestas a todos los que participáis activamente en el blog y también los que todavía no se han animado. Como se que muchos no creen en la celebración que hace que estos días sean festivos y que deploran el consumismo exhacerbado espero que todo os vaya bien no sólo en estos días sino también el resto del año!! Como dice la canción: Navidad son 4 días, Navidad no está tan mal!

FELIZ NAVIDAD!

NotasNotas:  
18 de Diciembre, 200818 de Diciembre, 2008 9 comentarios Viaje a la tierra de Drácula Viaje a la tierra de Drácula

Hoy como no me apetece escribir mucho por falta de tiempo os comentaré que en Curtea de Arges, a parte de Cetatea Poenari, que está en las afueras, lo que se pueden ver son iglesias, en especial la de Manole, de estilo bizantino y decorada por pinturas hasta la extenuación en el interior, y de obras en la fachada, además de albergar la tumba de algún rey y algún personaje histórico, como el propio Manole, que si no recuerdo mal fue el arquitecto que construyó el templo pero del cual no encontramos la tumba. Lo que sí encontramos fue su famosa fuente de agua de propiedades curativas según leyendas autóctonas de la que bebí y de la que por ahora no puedo confirmar sus efectos milagrosos.
Después de ese minitour, volvimos al hotel para realizar el check-out y coger el camino de vuelta a Bucarest, en el que tuvimos la oportunidad de circular por 1ª y última vez por una auténtica autovía, por fin podíamos circular al estilo del siglo XXI! Esta carretera iba desde Pitesti, ciudad ya decente, a Bucarest y no eran muchos km, lo sorprendente del trayecto fue que nos cruzamos a un "cicloturista" por no decir otra cosa, que circulaba por el arcén de la izquierda y en sentido contrario!!! Hasta que no confirmamos que lo habíamos visto todos los que íbamos en el coche pensé que se me estaba yendo la pelota!!
Y sin más llegamos a la capital rumana para pasar nuestra última jornada del viaje.

NotasNotas:  
10 de Diciembre, 200810 de Diciembre, 2008 15 comentarios Viaje a la tierra de Drácula Viaje a la tierra de Drácula

Desayunar en el hotel Continental de Sibiu fue toda una odisea, tuvimos que buscarnos la vida entre multitud de personas que se abalanzaban sobre el café, la leche o los embutidos, imagen del hotel bastante penosa.
Al salir del hotel buscamos una casa de correos para enviar una postal pero la que encontramos estaba hasta arriba de peña por lo que decidimos salir ya con dirección a Curtea de Arges, antigua capital de Valaquia.
La ruta que habíamos escogido era la mejor posible, teníamos que atravesar los montes Fagaras, que son las más altas cumbres de los Cárpatos y llegaríamos en línea recta a nuestro destino, pero tras atravesar el infierno de unas carreteras en obras que hicieron que recorrer 30 km nos supusiera más de una hora, y meternos por un camino de cabras que salía de una pequeña aldea nos encontramos a un agricultor en su tractor que nos avisó a gritos de que la carretera estaba cortada, que el paso de las montañas sólo abría en verano. Mal asunto, pues tuvimos que volver por donde habíamos venido, atravesar las mismas obras y rodear los Fagaras.
La carretera en principio era bastante buena y el paisaje se asemejaba al pirenaico en ocasiones, con valles profundos con ríos en el fondo al lado de la carretera y con carteles que decían: "Tráfico peligroso". Y tanto! Ese cartel debería estar a la salida del aeropuerto!
Tras algún pique con algún conductor rumano, al acercarnos a nuestro destino nos encontramos con que la carretera tenía un tramo hundido y tuvimos que tirar de Mondeo para enlazar de nuevo con el firme yendo por campo a través. Pasamos por diversas aldeas que auguraban que Curtea de Arges no iba a ser gran cosa y al llegar allí la verdad es que nos sorprendió la monumentalidad de la ciudad, que en efecto más bien era un pueblo grande. Paramos a comprar unos Gatorades y algo de papeo, fiambre y pan y seguimos por la misma carretera que nos indicaban los lugareños hasta que encontramos lo que buscábamos: Cetatea Poenari, la residencia histórica y habitual de Vlad Tepes, osea, el Castillo de Drácula, que estaba sobre la cresta de un monte al que se podía acceder subiendo 1450 escalones más o menos. La subida mereció la pena y al final era menos cansada de lo que se espera y desde el Castillo se veía todo el valle que dibujaba el río Arges, que rodeaba el monte del Castillo, una vista increible. Después de hacer las fotos de rigor nos hicimos unos bocatas y comimos en lo que determinamos que debería haber sido el salón del Castillo, algo imposible de saber porque el Castillo está derruido completamente.
Ya recuperados con la ingesta de alimentos bajamos hacia el coche y decidimos ir 5 km más arriba para ver una gigantesca presa construida por orden de Ceaucescu que coronaba un gran embalse que ofrecía unas vistas de los Cárpatos de fondo y reflejados en sus aguas apabullantes. Los precipicios al lado de la carretera nos acojonaron bastante durante la subida y la bajada.
En Curtea nos esperaba otro hotel de 3 estrellas bastante rácano en todos los aspectos pero nos hizo gracia que su hall se asemejara con gran exactitud al del hotel Overlook de la película "el Resplandor".

NotasNotas:  
4 de Diciembre, 20084 de Diciembre, 2008 8 comentarios Viaje a la tierra de Drácula Viaje a la tierra de Drácula

Entramos en la capital cultural de Europa en 2007 a ritmo de los Chichos y anochecido ya y como nuestro plano de la ciudad era parcial dimos bastantes vueltas para no quebrantar el código de la circulación y llegar a nuestro destino, el hotel Continental, de 3 estrellas. La diferencia con los de 4 en los que nos habíamos alojado era bastante grande y personalmente no me gustó mucho, ni la habitación, en la que dormí sin cerrar por dentro por descuido, ni el desayuno, muy exiguo.
La plaza en la que estaba situado el hotel destilaba comunismo por todos lados, algo que se esforzaban en remediar la gran cantidad de obras que se estaban realizando por la zona. Se notaba que la inyección de dinero estaba siendo considerable en la ciudad por que aparte de obras había un ambiente más consumista que en los demás lugares.
Caminamos bastante en busca de una buena cena hasta llegar al centro histórico de la ciudad, compuesto por la Piata Mare y Piata Mica, la primera decorada con una fuente de chorros que salían del suelo y luz que los iluminaba bastante curiosa, y en la segunda se encontraba una gran iglesia de la que todavía no se en qué estilo arquitectónico encuadrarla y que dio lugar a un denso debate.
Nos llamó la atención que los letreros estaban en alemán y en rumano, por tradición cultural.
En Piata Mica había bastantes bares y nos fuimos a tomar una cerveza en uno a modo de cueva que recordaba a los que salpican la plaza Mayor de Madrid y después, con un agujero en el estómago considerable, decidimos que ya estábamos hartos de comida típica rumana y pasamos a una pizzería casera de la misma piata, y fue un acierto por las tías que había dentro y por el trato que recibimos, exquisito, y las pizzas buenísimas.
Tras cenar dabuti nos bebimos unas copitas en un pub cercano que estaba semivacío y en donde los que estaban dentro jugaban a las cartas con la camarera con una baraja porno!
Y de ahí a sobar que nos esperaba el mejor día del viaje.

NotasNotas:  
26 de Noviembre, 200826 de Noviembre, 2008 7 comentarios Viaje a la tierra de Drácula Viaje a la tierra de Drácula

Comenzaba el que creíamos que iba a ser el día más duro al volante de nuestra estancia en Rumanía.
Madrugamos algo menos que los días anteriores para estar bien a la hora de conducir, y tras un copioso desayuno, esa mañana me tocaba conducir y cogí el coche e hicimos una visita relampago por todo lo que era la estación de esquí de Poiana-Brasov, que se reducía a unas pistas y a una Iglesia un tanto rara por lo puntiaguda que era su torre.
Comenzamos el camino a Siguisoara que era de más de 100km, pero claro sobre carreteras rumanas convencionales, con lo que el viaje se hace más largo y cansino, aunque relajado con los Beatles o Gerry and the Pacemakers de fondo, para mi gusto música demasiado pastelera en ocasiones.
Tuvimos ocasión de ver en el trayecto pueblos de la profunda Rumanía semiabandonados o totalmente abandonados en los que contrastaban sus estupendas y cuidadas iglesias con las cochambrosas casas y chabolas que predominaban a su alrededor, síntoma de que la distribución de la riqueza distaba de ser equitativa.
Llegamos sin problemas a nuestro destino, Siguisoara, ciudad Patrimonio Histórico de la Humanidad y que nada más entrar te da la impresión de que estás ante un lugar que merece la pena visitar ya que su centro histórico se ve desde lejos al encontrarse en un promontorio.
Tras pasear un rato por la ciudad y hacer una copia en cd de las fotos que llevábamos hechas por si las moscas, subimos al centro y con lo primero que nos topamos fue con la casa natal de Vlad Tepes, junto a la cual nos hicimos los retratos de rigor.
Vimos un túnel de manera que llevaba a la parte más alta de la ciudadela y subimos hasta ella donde se encontraba una suntuosa catedral salpicada por tumbas y monumentos en alemán "a los héroes muertos"(den toten Helden).
Alarmados por el ruido de nuestros estómagos bajamos lo más deprisa que pudimos para buscar algo de papeo que encontramos en una especie de albergue de juventud donde nos inflamos a zampar por un precio ridículo, la comida seguía siendo básicamente la misma que al principio, carne frita y embutida a modo de salchicha o chorizo era lo más habitual.
Paseamos por sus calles sin asfaltar entre casas con aspecto de la de la Familia Monster por sus tejados puntiagudos de la que parecía que iban a salir murciélagos o algo peor.... Lo que nos ha hecho el cine!
Nos despedimos de Siguisoara echándonos una foto delante de la Banca Transilvania. El coche seguía perfecto donde estaba, en una calle sin asfaltar cerca del centro de la ciudad, y el único sitio de por allí donde no se tenía que pagar por aparcar(Mucho Madrid!).
Eran sobre las 16h y teníamos que llegar a Sibiu, capital cultural europea en 2007 y nos costó lo suyo ya que las carreteras por las que circulamos esta vez eran mucho peores que las anteriores y además pillamos más tráfico que de costumbre por ser hora punta. Os advierto que si vais allí tengáis cuidado con los cafres que se ven al volante, en ocasiones la conducción parecía de videojuego pero claro, sin "continues", y, sobre todo con los carromatos tirados por mulos, que te los puedes encontrar tras un cambio de rasante a 3 por hora.
Aún así conseguimos llegar.

NotasNotas:  
19 de Noviembre, 200819 de Noviembre, 2008 11 comentarios Viaje a la tierra de Drácula Viaje a la tierra de Drácula

La mañana del domingo día 15 de abril de 2007 comenzó con un copioso desayuno en nuestro hotel, que abandonaríamos hasta la última jornada del viaje en la que volveríamos a disfrutar del centro urbano de Bucarest.
Subimos al coche y fuimos a un lugar histórico: Piata Revolutiei, donde se desencadenó la revuelta contra el poder del 21 de diciembre de 1989 durante un discurso del dictador Ceacescu y donde se encuentra el Ateneo, edificio de corte clásico, habitual en muchas capitales europeas.
Tras ese instante de historia reciente, nos encaminamos hacia hitos mucho más lejanos en el tiempo: la tumba de Vlad Tepes en Snagov. Está situada a unos 40 km al norte de la capital, y tardamos un poco más en llegar por la gran cantidad de carreteruchas y cruces mal indicados que nos encontramos, que nos confundieron en alguna ocasión a pesar del mapa que llevábamos.
Al llegar nos encontramos con un paisaje de campiña en el que las gentes corretean, juegan al fútbol y pasan un día de fiesta cuando el tiempo lo permite. Una explanada que termina en una laguna rodeada por los demás lados de bosque y que atravesamos pagando 5€ por persona a un barquero, al estar situado el templo en la otra punta de la citada laguna. Mientras navegábamos, el barquero, un tipo afable que había pasado por Valencia alguna vez, nos señaló la que fue la casa de vacaciones Ceacescu, un tremendo complejo que parecía un hotel y que era inaccesible por tierra y nos informó de que por las noches y con un farol se podía ver un pasadizo en el fondo de la laguna que servía de escapatoria de la casa.
Nada más tocar tierra en nuestro destino, vimos cómo un sacerdote ortodoxo venía hacia nosotros a grito pelao por que uno de mis compañeros había encendido un pitillo y allí por ser zona sagrada estaba prohibido.
Lo peor estaba por llegar, ya que al entrar en el templo un cartel nos advertía de que echar fotos costaba 70 lei(20€!), y decidimos intentar hacerlas de estrangis, nuestro gozo en un pozo ya que mi móvil emitió un sonido harto revelador y tuvimos que acoquinar la pasta, eso sí, ya no nos cortamos un pelo y retratamos toda la iglesia con la tumba de Drácula incluída, tumba veneradísima por las gentes de allí por lo que ví, las personas que fueron llegando denotaban una mezcla de devoción y terror que no es fácil de describir.
Ya de vuelta nos pusimos en camino hacia Transilvania para ver el famoso "Castillo de Drácula", en la localidad de Bran, cercana a Brasov, capital de Transilvania. No tuvimos problemas para llegar y lo primero que pudimos comprobar es que también allí saben hacer negocio con lo poco que tienen y tenían montado un mercadillo de souvenirs, camisetas e historias varias al pie del castillo, que estaba totalmente restaurado y que me atrevo a decir que es en el lugar donde más turistas vimos juntos, no en vano es el castillo de Transilvania en el que se supone que vivió Drácula, pero nada más lejos de la realidad, que es que el Empalador pudo haber pasado dos días en sus mazmorras cuando este castillo se encontraba en manos de los otomanos. Por lo demás el castillo hay que verlo por que tiene un estilo único y está bastante bien. Hablaremos en otros post de las residencias reales de Drácula: Cetatea Poenari y Curtea Veche.
Decidimos que ya estaba todo visto y fuimos a comer a un restaurante histórico de la cercana Brasov: "Cerbul Carpatin" o "El Ciervo de los Cárpatos", en el cual no sentó nada bien que quisiéramos comer a las 6 de la tarde, por lo demás, la comida excelente y baratísima.
La capital de Transilvania debía estar en fiestas por que había desfiles de caballería y bailes populares en la plaza con actuaciones musicales, pero a nosotros nos interesaba ver su monumento más emblemático: La Iglesia Negra, majestuosa.
Se iba haciendo de noche así que compramos una botella de JB carísima y refrescos en una tienda tras comernos unos postres típicos en una pastelería y nos fuimos al hotel, Alpine de 4 estrellas, situado en la estación de esquí de Poiana-Brasov. Muy buen hotel, en el que nos explicó uno de los camareros el por qué de que las rumanas aprendan español tan rápidamente, que es debido a las telenovelas sudamericanas subtituladas y que los rumanos prefieren aprender italiano por el tema de las chicas.
Nos tomamos unas copichuelas en la habitación y a acostar que nos esperaba otro día movido: Siguisoara, Patrimonio Histórico de la Humanidad y Sibiu, capital cultural europea en 2007.
Dormimos con el "agradable" sonido de fondo de los ladridos de una jauria de perros salvajes.

NotasNotas:  
11 de Noviembre, 200811 de Noviembre, 2008 20 comentarios Viaje a la tierra de Drácula Viaje a la tierra de Drácula

En el post anterior se me olvidó comentar la odisea del cambio de moneda, de € a leu en singular y en plural leis, la moneda rumana, ya que nos decidimos por hacer el cambio en en el país de los Cárpatos por no tener que pagar recargos. En el aeropuerto había un puesto para ello y no me acuerdo a cuanto estaba pero creo que era abusivo según nuestra información actualizada hasta el último minuto gracias a Internet. Como nos esperaba nuestro coche lleno de sopa no nos era necesario pagar un taxi y decidimos que nos buscaríamos la vida por el centro de la capital, lo cual casi nos cuesta bastante caro por que era sábado por la tarde y la mayoría de los establecimientos que ofrecían mejor cambio estaban cerrados, los que quedaban no nos daban buena impresión y finalmente entramos a un Western Union que no nos daba mal cambio. Lo curioso es que estaba regentado por dos preciosidades vestidas con lo mínimo que creo que hubieran aceptado darse una vuelta por nuestro hotel bajo previo acuerdo económico.
Tras esa pequeña aventura y con el buche lleno(anterior post) hicimos una pequeña parada en el hotel para buscar en Internet un plano mejor del que llevábamos y nos fuimos bulevar abajo, entre templos bizantinos y misteriosas bocacalles, llegamos a una plaza llena de publicidad luminosa en plan times Squire, salvando las distancias claro, y de la que a la derecha salía un parque en el abundaban las parejas enfundadas en vaqueros con dibujitos de todo tipo y del que salía un paseo que nos llevaba al edificio de oficinas más grande del mundo después del Pentágono. Majestuoso. Aunque sepas que su construcción costó innumerables vidas a mayor gloria del dictador Ceaucescu.
Tras echarnos las fotos de rigor y ya de noche, nos adentramos en Stavropoleos, donde se alza la magnífica iglesia del mismo nombre y cerca de Curtea Veche, de la que hablaremos en otra entrada, y residencia por un tiempo de Vlad Tepes(el empalador), el personaje histórico en el que se basó Bram Stoker para escribir Drácula y sobre el que está centrado la mayoría del turismo en Rumanía.
La iluminación de las calles aledañas a Stavropoleos brillaba por su ausencia pero en la calle en cuestión era la normal y pronto divisamos el que sería nuestro restaurante más celebrado del viaje: "Caru'cu bere", osea, el Carro de la cerveza. Magnífico. Un auténtico palacio de madera ambientado con música clásica y donde la plana de mayor del Steaua de Bucarest invitó no hacía mucho a la comitiva del Real Madrid encabezada por su presidente Ramón Calderón. Aún así nos pareció baratísimo, tomamos una cena opípara con todo tipo de platos para compartirlos entre nosotros con la extrañeza de camareros y comensales ante nuestra costumbre de comer raciones en vez de platos individuales, un postre espectacular y todo ello bebiendo la mejor cerveza que he probado en mi vida, la sacaban directamente de allí, casera, casera, y tocamos a unos 20€ por cabeza al cambio en un local que de estar en otra capital de más postín no hubiera supuesto menos de 100 € por barba.
Con la panza llena y ya casi de madrugada y cansados del trajín del viaje nos fuimos al hotel y nos tomamos una copa en su barra que nos costó ¡23€! Increpamos a la camarera con un "It's more expensive than London or Paris!". Para beber alcohol lo mejor sigue siendo España.
Nos fuimos a acostar, que al día siguiente había que levantarse temprano, nos esperaba un desayuno increíble incluido en la pensión y un destino inquientante.... Snagov, la tumba de Drácula.

Casa Poporului

NotasNotas:  
30 de Octubre, 200830 de Octubre, 2008 6 comentarios Viaje a la tierra de Drácula Viaje a la tierra de Drácula

El trasbordo en el aeropuerto milanés de malpensa apenas tuvo historia ya que tuvimos que darnos prisa en cruzarlo para llegar a tiempo de coger nuestro segundo avión, pero yo en concreto tuve la mala experiencia de llegar con unas ganas de fumar enormes y comprobar que no había ni una sóla zona habilitada para fumadores, lo que, sumado a que me quedaban unas 3 horas de trayecto me puso de unos humos bastante negros, que no me bajaron las estupendas tiendas de primeras marcas como Gucci o Armani que jalonan la Terminal, todo un anuncio de la que es la capital italiana de la moda.
Olvidandome de ese mal trago aterrizábamos ya en Bucarest en el aeropuerto de Otopeni sobre las 12:00h sin ninguna incidencia reseñable en el vuelo, y comentando lo raros que nos habían parecido los azafatos de Alitalia, uno que era una mezcla entre Doc(Regreso al Futuro) y Einstein y otro que parecía un galán sacado de una película erótica italiana de los 70, a lo Máximo Valverde, el cual vertió toda la bandeja de sobres de azúcar sobre una pasajera y le dijo a continuación: "Quiere un poco de azúcar"...Jajaj... gran humor el del pollo.
Nada más bajarnos del avión tuvimos que pasar una aduana que nos dio impresión de soviética, pero que luego no nos dio mayor problema que el de enseñar el pasaporte y nada más cruzar la salida, mientras yo me fumaba mi ansiado pitillo a la vez que nos preguntaba un taxista si queríamos ir a algún sitio, llegó nuestro contacto de la agencia de viajes con toda la información y papeles que necesitábamos y acompañado de su hijo pequeño que llevaba la camiseta de España con el nº 7, muy apropiado, enseguida fuimos a la agencia de alquiler de coches en la que nos esperaba nuestro tremendo Mondeo de 140cv y el agente, que nos informó sobre las discotecas más frecuentadas de Bucarest y sobre el "ambiente" que se respiraba en ellas.
Hay unos 15 km desde Otopeni hasta el centro de Bucarest, que es casi en línea recta y en dirección norte-sur, pero aún así es conveniente llevar un plano por que estuvimos a punto de confundirnos por un cartel en el que leímos "centura", y creímos que significaba "centro" cuando lo que quiere decir es "cinturón".
Llegados ya a nuestro hotel, K+K de Bucarest(4 estrellas) nos atendió la recepcionista, una preciosa rubia que hablaba castellano con "acento de guerra fría" como le gusta recordar a mi amigo y compañero políglota, fuimos a nuestros aposentos y comprobamos que la categoría del hotel se correspondía con la de las habitaciones que contaban con unas camas muy cómodas, una tele de pantalla plana de unas 26" estratégicamente colocada para poder disfrutar de ella desde las camas y estaban como una patena de limpias, mención especial a los baños, perfectos.
Una duchita y a papear, que eran ya las 4 de la tarde y sólo llevábamos en el cuerpo los "alisnack" gratuitos de los trayectos en avión. Y no tardamos mucho en decidirnos. Pasamos a un local de estética decadente pero que parecía algo más higiénico que los que estábamos viendo y que decían "tortilla".
Lo que se puede resaltar es la carne y una especie de salchichas picantes, pequeñas y retorcidas que nos agradaron a todos al ver que la famosa "mamaliga"(gachas de maíz) era insípida y luego un aguardiente típico de allí que huele más que sabe, al menos sabe a menos que la absenta que algunos nos proponíamos comprar.
Con el estómago lleno nos zambullimos en el centro de la ciudad, hasta su km. 0, y hasta que anocheció...... pero eso es otra historia.

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